13 abr. 2011

Una historia de arquitectos





Un cliente del estudio, al que conocemos de hace tiempo, nos pidió un presupuesto de antemano para realizar un encargo. En los tiempos que corren un encargo ha pasado a ser un milagro difícil de creer. Hasta aquí todo normal si no fuera porque este cliente, al que nosotros consideramos amigo por los años de frecuente contacto, nos solicitara en esta ocasión un presupuesto de antemano. Hasta ahora simplemente realizábamos el trabajo, sin presupuestos ni contratos, y al finalizar facturábamos y cobrábamos sin problema.


El encargo consistía en un levantamiento de planos sobre una propiedad vertical, es decir, un edificio de varias plantas con apartamentos. El levantamiento supone realizar planos de la finca con memoria, cuadros de superficies y descripción de la misma, solicitudes de cédula de habitabilidad, todo ello para la tramitación notarial de las nuevas escrituras.

Dos días después de hacerle llegar el presupuesto, nos llama haciéndonos saber que tiene una oferta por la mitad del precio presentado por nosotros. Según sus palabras, se trata de la oferta de unos arquitectos jóvenes con muchas ganas de trabajar. Si no fuera porque mantenemos una estrecha relación desde hace tiempo lo hubiera enviado a hacer gárgaras sin más.

Conociéndolo y sabiendo lo que supone realizar este encargo, decido en un momento de máxima lucidez realizar el levantamiento sin cobrar. Totalmente gratis. Sin querer desmerecer a ningún compañero, sé que por este precio no se puede dar un buen servicio. Decido trabajar sin cobrar por el aprecio personal que le tengo a mi cliente. Soy consciente de sus dificultades económicas y valoro por encima de todo la amistad de tantos años. Si puedo hacerle un favor personal se lo hago y punto.

El trabajo fue entregado en un sobre hace tiempo. Me llamó al poco para hacerme saber que el notario que realizó las nuevas escrituras admiró nuestro trabajo por su profesionalidad. Ha pasado tiempo, y aunque no esperamos cobrar, me temo que hemos perdido a un amigo.

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