7 feb. 2011

Del mono a la mariposa. Hoteles en los árboles


Ovni hotel (Objeto volante no integrado)

En una entrevista que le realizaron hace años a Juan Luís Arsuaga, paleontólogo y codirector del yacimiento de Atapuerca, la periodista le pregunto “¿Venimos del mono?”; Juan Luís contestó rotundamente: “No venimos del mono, somos monos. Seguimos siendo monos. Somos primates igual que el resto de los monos”.

Tal y como nos recuerda en su libro, de obligada lectura, La especie elegida “somos primates que abandonamos los árboles para reemplazarlos por hierbas y los bosques por las praderas...nuestros antepasados descubrieron la tecnología y se hicieron a la vez carnívoros y asesinos de sus congéneres”.


En la sección El viajero del País observo un reportaje sobre hoteles construidos en las ramas de los árboles. Leo expresiones muy recurrentes y archiconocidas, referidas a estas construcciones y supongo que para justificarlas a los ojos de un posible cliente “sensible con el medio ambiente”, del tipo “integro el nuevo hotel en el paisaje”, “auge de la conciencia ecológica” ó “inversión en ingeniería para respetar la naturaleza”.


Me quedo atónito cuando observo un ejemplo de estas construcciones. Es un ovni del que, el Sr. Bolle Tham, del estudio responsable dice literalmente: “La estructura pesa seis toneladas y lleva una película infrarroja para que los pájaros distraídos no se estampen. Costó 150.000 euros”. Hombre, los árboles que han de sopotar seis toneladas, le estarán tremendamente agradecido al autor de este injerto, la sobrecarga aplicada. Los medios auxiliares utilizados, para ascender 6000 Kilos a cuatro metros de altura, no deben ser muy ecológicos, a menos que se trate de poleas y palancas del siglo XVIII movidas con energía animal. Los pájaros distraídos (los otros no) agradecerle el detalle de aplicar una película infrarroja para que no se estampen, aunque posiblemente estos animalitos necesiten gafas por la radiación irradiada, que naturalmente desconoce el autor. Sobre el coste no opino.


Sr. Arsuaga, somos cárnivoros y no sé si todos, asesinos de nuestros congéres. Somos una especie invasora en todos los ecosistemas existentes y nos creemos con derecho, “placenteramente justificado”, en apropiarnos del medio que ha prevalecido incluso antes de que existiéramos. Ya no somos monos, hemos evolucionado y nos hemos convertido en orugas procesionarias que invaden los bosques y tejen sus nidos que luego matan los árboles. Eso sí, en estos capullos viviremos una nueva metamorfosis y nos transformaremos en lindas mariposas de alas coloreadas que sobrevuelan bosques perfumados de aromas putrefactos.

P.D: A los señores promotores de estos hoteles. Podrían invadir los arrecifes coralinos en peligro de extinción o colocar sus satélites intergalácticos, en cualquiera de las cuevas que estudia el Sr. Arsuaga, entre estalagmitas y estalactitas. Seguro que le gustará. Entre tanto, por favor, no nos vendan más la película ecológica, que aunque algunos lo parecemos no todos somos tontos.

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